La verdad es que en este sitio se come bastante bien. La comida está muy buena y el servicio es atento y cercano. Sí que tardaron un poco en servir los platos, pero todos muy acertados. Los camareros nos dieron sugerencias e hicieron una comida más agradable. Precio adecuado y terraza cómoda.
En principio es un restaurante pequeñito y muy acogedor.
el personal está compuesto por un camarero mayor y una camarera jovencita y llena de Unas curvas muy bonitas.
nos decantamos por un menú de fin de semana, en el que figura un arroz cremoso con boletus, que merece un premio.
también probamos cintas de pasta carbonara con queso, riquísimas... y unos espárragos muy decentes.
El pan calentito como recién hecho riquísimo.
la niña pide un plato combinado ,que es más que suficiente, como podéis observar en las fotos.
los segundos estuvieron compuestos por un entrecot de primera muy fresco y perfectamente cocinado en su punto.
y unas chuletillas de cordero con guarnición muy sabrosas.
el servicio se merece un 10 la atención es cuidada y rápida.
el único punto absolutamente NEGATIVO es un camarero VOCERAS que desde la barra grita DESAFORADAMENTE cada pocos minutos "UNA DE RABAS" como si estuviera en San Mamés.
Llama mucho la atención la cara de los comensales al ver que se repetía el alarido "UNA DÉ RABAS"...
Los postres correctos pero nada del otro mundo
El día 13 de octubre de 2019 segunda oportunidad a este restaurante, acabo de ver que camarero VOCERAS ha dejado de chillar..
es una lástima que haya desaparecido también la camarera sus bonitas y agradable curvas...
Lamentablemente el menú a subido un poco de precio y la calidad ha bajado un poquito
Comida casera de buena calidad y bien elaborada. Trato cercano y amables
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